Pues sí, respóndase usted al leer nuestro título que parafrasea al cineasta español. Las mujeres listas para asumir el timón en estos tiempos, en una sociedad sobreviviente a recias posiciones conservadoras donde el machismo en hombres y mujeres era preponderante. Valga esta observación para no considerar esta tesis como rotunda o definitiva, pues aunque liberadas las mujeres de roles sociales, familiares, políticos y económicos que la fragilizaban y la marginaban de toda normalidad como ser social, aún se mantienen rezagos de este fenómeno, relacionado con el nivel educacional y cultural de las personas y los grupos sociales.

Pero sigamos explotando esta perspectiva hasta remontarnos al siglo pasado, y lleguemos hasta la ya centenaria Macorina, o María Calvo Nodarse, o María Constancia Caraza Valdés, como prefiera conocerla e imaginarla, la primera mujer que manejó un automóvil en Cuba. Al mando de un convertible rojo y sin un modelo a seguir, con su licencia de conducción otorgada y bastamente explotada –auxiliada de su belleza-, rompió esquemas sociales y predijo la accesibilidad de la mujer cubana a espacios tradicionalmente masculinos. Y no se tilde de arribista a la Macorina, tíldesele de cubana, tíldesele de cubanísima.

Cada día y con más frecuencia vemos a las féminas manejando automóviles y es que cada vez más el sector femenino de la sociedad va teniendo acceso a esta actividad. Aunque podemos notar una tendencia caracterizada porque el acceso femenino a la solicitud de licencia de conducción de vehículos, y por ende al manejo de automóviles, está mucho más radicado en el sector profesional femenino que en el no profesional. Las mujeres que hoy ocupan puestos directivos asumen todas las responsabilidades y los retos que estos puestos indican, y muchas tienen que asumirse frente al volante sin haber tenido nunca noción de leyes del tránsito ni de regulaciones viales. Otros estratos femeninos también tienen acceso al manejo de vehículos. Las emprendedoras al frente de proyectos empresariales no estatales, las herederas de automóviles sobrevivientes a varias generaciones de familia, las hijas de padres profesionales que viajan por el mundo y mantienen sus hogares en nuestro país.

Las féminas se mantienen más cautas que los hombres frente al timón; las estadísticas muestran mayores niveles de accidentalidad en timones masculinos que en timones femeninos; las féminas se inscriben cada vez más en los cursos de tránsito y educación vial y, cada vez son más frecuentes las solicitudes de licencia de conducción de mujeres en activo. Se echan a un lado viejos postulados machistas, principalmente por estas propias mujeres que en muchas ocasiones provienen de familias conservadoras y tradicionalistas donde las propias féminas antecesoras sustentan estos patrones y hasta los perpetúan, y estas nuevas mujeres rompen con estereotipos y leyes no escritas para llevar adelante sus aspiraciones y realización personal.

Hoy, en tiempos de liberación y empoderamiento femenino, digamos sí a las mujeres al frente de un timón, y usemos eso como un símbolo que caracteriza también a esta generación de cubanas, que asumen muchos retos al dar un solo SÍ, en cualquier orden de la vida. Madres, hijas, nietas, esposas, solteras, amas de casa que hacen las veces de directivas, educadoras, presidentas, administradoras, pioneras, arriesgadas… en fin, mujeres que asumen con entereza el manejo de sus vidas con sobradas aptitudes al borde de un timón.